Grapes-from-our-La-Manzanera-vineyard-just-before-harvest

Después de una de las campañas más duras que recordamos, después de un invierno donde hemos tenido la posibilidad de recuperar energías, y después de un comienzo de año agitado (viajando para reunirnos con distribuidores en diferentes mercados clave y una gran actividad comercial), estamos contentos de poder finalmente compartir aquí nuestros comentarios y nuestras sensaciones sobre la campaña/cosecha 2022/2023. Información interesante y valiosa para nosotros y para cualquiera de nuestros clientes que quiera completar su experiencia al catar nuestros vinos…

Nos gusta explicar que en estas notas solemos plasmar nuestras propias impresiones y recuerdos sobre los viñedos y su entorno, ubicados en los alrededores de la bodega en Haro (Rioja Alta), en plena falda de los montes Obarenes, en la zona que se sitúa entre las localidades de Haro, Villalba, Sajazarra, Cihuri y Anguciana. En consecuencia, pueden existir variaciones respecto de las experiencias obtenidas durante una misma campaña en regiones vecinas.

El invierno 2022/2023 fué muy cálido y seco, aunque finalmente llovió lo suficiente a finales de primavera. El problema es que la mayor parte de esta lluvia llegó en forma de tormentas, incrementando así las posibilidades de dañar los viñedos (parece que tendremos que acostumbrarnos a esto debido al cambio climático). Como consecuencia, el pasado 6 de julio se produjo una terrible granizada en nuestra zona (Montañas de Obarenes) que provocó grandes daños en algunos viñedos (hemos tenido suerte en nuestro viñedo más alto de Gembres, pero el resto de viñedos sufrieron un importante impacto alcanzando hasta el 50% de daño en algunos de ellos). Afortunadamente, el resto del verano fue bastante caluroso y seco, pero nada anormal, por lo que las uvas supervivientes se recuperaron bien y siguieron madurando correctamente hasta el momento de la cosecha, con algunas lluvias de vez en cuando y con un aspecto prometedor, sin demasiado calor ni estrés hídrico.

Finalmente iniciamos la cosecha durante los primeros días de octubre (comenzando con nuestro viñedo de Cihuri el 5 de octubre y terminando con nuestro viñedo de Fonzabala el 11), con temperaturas altísimas para esa época del año (30ºC), y días soleados que amenazaban incrementar la cantidad de azúcar en las uvas muy rápidamente. Por suerte, las noches frescas habituales de Rioja Alta (8ºC) ayudaron a mantener las uvas sanas con pieles aún gruesas y firmes. Finalmente terminamos la vendimia de 2023 alrededor de la segunda semana de octubre, que es más o menos 1 semana antes de lo que solía ser en los años 80 y 90, lo que parece una tendencia de los últimos años.

En cuanto a la uva recolectada, la añada 2023 ha arrojado una gran variedad en los resultados de los distintos viñedos, especialmente en cuanto a cantidad. Evidentemente la granizada lo ha condicionado todo, dando rendimientos notablemente inferiores en algunos viñedos, lo que parece haber mejorado la calidad de la uva. Como es habitual en Akutain, el rendimiento ha estado por debajo del máximo por hectárea permitido por la DOCa. Rioja para las variedades tintas, y nuevamente también por debajo de nuestra propia media.

Si pensábamos que la campaña había sido más o menos tranquila hasta el momento de la cosecha (aparte del granizo), estaba por empezar lo más duro: además de la presión de tener que vendimiar muy rápido por culpa del calor, este calor ha tenido después un efecto muy marcado durante las fermentaciones alcohólicas (¡las levaduras son muy sensibles a la temperatura!). A pesar de que vendimiamos como de costumbre temprano en la mañana para coger las uvas frías y poder hacer una maceración/extracción en frío antes del inicio de la fermentación, tener 30ºC afuera afectó el proceso muy rápidamente dando como resultado fermentaciones que eran muy difíciles de controlar sin equipos de enfriamiento. Como consecuencia, hemos tenido que trabajar incansablemente para controlar la actividad de las levaduras y evitar paradas bruscas en su actividad o calentamientos excesivos (junto con la monitorización continua de temperatura y densidad, hemos tenido que utilizar todo tipo de técnicas vinícolas artesanales como “soutirages”, “pigeages” y todo tipo de “ages” que uno pueda imaginar…). Para complicar aún más las cosas, la monitorización de los vinos fue especialmente complicada este año, ya que han tenido comportamientos y tendencias irregulares. Tenemos la sensación de que los inviernos más suaves de los últimos años dejan una mayor población de microorganismos en los suelos, y que éstos son más activos durante la vendimia debido al calor, lo que hace que las uvas lleguen a bodega con más “vida” en ellas, “vida” que luego compite entre sí durante el proceso de transformación de la uva en vino, dando como resultado analíticas menos fiables y volviendo más importante que nunca el papel de nuestro enólogo, Ángel Olmos (su conocimiento, su experiencia y sus sensaciones son cruciales) a la hora de interpretar y controlar el proceso. La añada más dura que recordamos…

En el momento de escribir estas líneas, los vinos de 2023 ya finalizaron la fermentación maloláctica y fueron calificados y verificados por la DOCa Rioja. De esta forma, confiamos en volver a tener un importante potencial de guarda/envejecimiento, aunque también conseguimos seguir consiguiendo ese “toque frutal” que tanto nos gusta de nuestro vino joven sin crianza en barrica “Akutain Cosecha”, que viene de nuestro viñedo Fonzabala.

Parece que no podemos quejarnos de los resultados de la añada 2023 tras el fuerte golpe de granizada de julio. Un resultado malo en términos de cantidad como consecuencia de aquella tormenta fue al menos compensado con una buena calidad en la uva recolectada. ¡Seguimos envejeciendo y almacenando gradualmente en Akutain una serie de añadas con gran potencial (2020, 2021, 2022, 2023…) que llegarán al mercado en los próximos años!

 

¡Salud!